Como todos sabemos, la pandemia afectó muy intensamente a este sector pero la recuperación que hemos tenido en 2022 augura un año con tendencia a lo positivo, aunque complejo… ¿Llegaremos o superaremos los niveles de consumo en restauración de 2019?
Durante el 2022 el gasto en restauración llegó a valores muy cercanos a los de 2019 (en realidad, solo un 5% por debajo de la media). Con una Semana Santa que comenzó con números positivos, la hostelería y restauración españolas se han ido recuperando a pasos agigantados, especialmente durante el verano.
Seguramente influyeron en esto, las ganas de recuperar el tiempo perdido de todos los españoles con las restricciones originadas por el Covid. Y como ya se sabe que en nuestra cultura, buena parte de nuestras relaciones sociales se desarrollan en los bares y restaurantes, el repunte del sector ha sido vertiginoso. También debemos tener en cuenta que los precios aumentaron ligeramente, así que la inversión contabilizada incluye esta variable.
Para contaros esto nos basamos en los informes de NPD (consultora especializada en estadísticas de distintos sectores económicos, entre ellos, la restauración en nuestro país).
Si bien en otoño se ha visto el efecto “trade down”, que consiste en salir igualmente pero pasar de restaurantes y bares de servicio completo y menús a la carta, a otros de menú fijo o más baratos, en Navidad, la campaña ha sido muy positiva. Sin duda el tener libertad en cuanto a los aforos y ganas de reunirnos, ha podido más que el aumento de los precios…Y sí, los españoles no estamos dispuestos a renunciar a la socialización. Está en nuestro ADN.
Durante el 2022 el crecimiento del consumo con respecto al 2021 aumentó en un 26%, sin llegar (por apenas un 3%) a los niveles del 2019, pero acercándose bastante.
Durante este 2023 se espera que se ralentice en el primer trimestre y se recomienda al sector que esté atento a las formas de consumo preferidas ya que se prevén nuevos recortes.
Las encuestas indican que se reducirá el consumo nocturno, no así los desayunos ni las ocasiones sociales con amigos y familia (comidas y cenas).
A pesar de todas las incertidumbres que observamos en este momento en la economía (la inflación, el paro o el aumento de precios como consecuencia de la guerra en Ucrania), parece que la población no está dispuesta a dejar de gastar en restauración. En todo caso, se están viendo recortes en el precio medio de los tickets porque la gente prefiere reunirse y prescindir de los postres, o de una segunda copa de vino, antes que dejar de salir.
Un detalle que es digno de mención también es el de la frecuencia con que acudimos a los establecimientos, que según las encuestas se expresa en un 9% menos de visitas a los bares y restaurantes. Aunque como os contábamos antes, se espera que este año alcance niveles similares a los del 2019 sobre todo en la segunda mitad del año.
Los informes de NPD invitan al sector a mantenerse atentos y analizar la actividad de los consumidores para ofrecerles propuestas que estén de acuerdo a sus posibilidades y así continuar la senda de crecimiento iniciada en 2022.
Esperemos que sea así y que todo el sector pueda aprovechar la ocasiones de crecer que surjan en este 2023.