Es la que todos conocemos en el sentido tradicional, en donde una persona o equipo extrae los peces, en el mar o en ríos. Puede tener un destino de consumo o realizarse por deporte.
En el primer caso, que es el que nos interesa, se trata de pesca comercial. Se realiza en barcos de distintos tamaños y puede realizarse cerca de las costas o en alta mar.
Los cambios tecnológicos han introducido modificaciones en la forma de pescar y procesar el pescado, apareciendo una nueva industria que es la de la manipulación del producto en alta mar. Además, los barcos son más sofisticados, para capturar más peces, de distintas variedades y aprovechar al máximo cada salida.
Esta industria es una parte importante del desarrollo económico de muchas regiones y países ya que involucra distintos tipos de trabajadores, tanto en alta mar, como procesos en tierra firme (hablamos de manipulación del producto, mantenimiento y distribución).
Se pueden diferenciar tres tipos de pesca dentro de la pesca extractiva:
Es la que se realiza cerca de la costa, en embarcaciones pequeñas y en donde los barcos salen cada día y regresan al puerto en la misma jornada.
Se trata de la que se lleva a cabo en alta mar, con barcos más complejos tecnológicamente, que pasan semanas o meses en zonas alejadas donde se encuentran bancos de peces. Las instalaciones de los barcos utilizan sondas marinas, y además de localizar los bancos más poblados, permiten manipular la pesca, fraccionarla, congelarla, etc.
Es la que realizan flotas de barcos sofisticados en alta mar, que a su vez están apoyados por flotas pequeñas de barcos que les proporcionan servicios de apoyo donde se encuentren (combustible, provisiones, etc). Es un tipo de pesca muy popularizado en países con larga tradición pesquera como Japón o Rusia.
La acuicultura es la actividad que se orienta a la producción y crianza de peces, moluscos, mariscos, plantas, etc. en su propio medio. Se cría a las especies de forma controlada y protegida para evitar que se extingan por la pesca y por la acción de los depredadores.
En realidad es una actividad que tiene aproximadamente 4000 años de antigüedad (¡sí, tantos!) y sus orígenes se remontan a China. También hicieron uso de ella los romanos y los griegos y era un símbolo de ostentación poseer una piscina donde criar sus propias especies para consumo en la casa familiar.
Si bien esta actividad llegó pronto a España como colonia romana que era, no fue hasta el siglo XIX que no se comenzó a desarrollar de una forma más industrial.
Actualmente, la mitad del pescado que se consume en el mundo proviene de piscifactorías, y en España, ese número pasa a ser el 25%.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, de 2018, en nuestro país existen alrededor de 5000 establecimientos que producen alrededor de 319.000 toneladas anuales de pescado, moluscos, etc., lo cual convierte a esta industria en un importante motor de la economía.
Si quieres conocer más información en este sentido, te dejamos un link para ampliar datos >. Esperamos que sea de tu interés.