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Es la parte inferior del atún, más cercana a la cabeza. Tiene forma triangular y corresponde a la zona del vientre del atún, de ahí su nombre.
Es una carne muy fina, que tiene gran demanda en la cocina porque es más delicada que otras partes del mismo pez. Tiene mayor proporción de grasa y una textura que tiene un punto gelatinoso. Si se utiliza cruda, debe cortársela muy muy fina para que no se noten las láminas de grasa.
Entre nuestros productos encontrarás la ventresca en porciones, sin piel y sin espinas, ideales para cocinar estas recetas que te contaremos a continuación.
Pero antes hablemos de su valor nutricional: Sus proteínas son de alta calidad y tiene gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados (sí, son de esos buenos para tu corazón y sistema circulatorio, que reducen enfermedades cardiovasculares).
Y por supuesto es fuente de vitaminas del grupo A, B y D. Protege la piel, mantiene en alto tu ánimo y su carne es muy saciante.
Además contiene minerales como el fósforo y selenio, magnesio, hierro, yodo, sodio y potasio. Toda una bomba vitamínica que no puedes desaprovechar.
Así que ahora sí, vamos con un par de ideas para prepararlas.
¡DILiciosa!
Si la receta anterior era fácil, esta lo es más aún. Como ya sabes, el tartar se consume en crudo, así que la clave es combinarlo con verduritas y un buen aderezo para conseguir una combinación perfecta de sabores marinos y vegetales, que no resulte demasiado fuerte. Se puede preparar con distintos tipos de salsa (wasabi, yema de huevo u otras) pero en esta receta lo combinaremos con aguacate y tomate y una salsa con un toque oriental (pero sin pasarnos).
Es una combinación muy fresca que funciona muy bien en verano si no quieres guisar. Además, es nutritiva y está riquísima, así que esperamos que pruebes las recetas…y nos cuentes que tal te han salido.