Los pueblos del interior de Castellón encierran murallas llenas de historia, arquitectura medieval y castillos que no puedes dejar de visitar, porque en verano, no todo son playas. Para esos días nublados en que no apetece tanto ir a la playa, te proponemos una lista de pueblos con encanto en Castellón que no puedes perderte.
Los más destacados son: Morella, Vilafamés, Ares del Maestrat, Culla y Segorbe. Como cada pueblo y ciudad tiene sus historias iremos dando paso a cada uno de ellos en distintos posts y empezamos hoy por Morella, contándote algo de su historia y los datos más significativos que tienes que conocer para visitar esta hermosa ciudad.
Es la capital del término dels Ports y sin duda, uno de los pueblos más famosos de la provincia ya que aparece en listas como la que han elaborado The Times, National Geographic o El País.
Está situada a 104 kilómetros (por carretera) de la ciudad de Castellón, en dirección noroeste y se tarda aproximadamente una hora y media en llegar en coche.
Su emplazamiento a 1000 m de altura, sus calles porticadas en el casco histórico y su castillo encierran siglos de historia y leyendas.
Morella era el lugar de paso obligado entre el Valle del Ebro y la costa mediterránea, lo que ha facilitado el asentamiento humano desde la antigüedad. Hay registros de cazadores y recolectores del Paleolítico Geométrico en esta zona y también existen muchos artefactos de esta época, como los grabados y pinturas rupestres de Morella la Vieja (declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO).
Con las excavaciones arqueológicas realizadas, no solo se han descubierto restos del Paleolítico, sino también de asentamientos íberos y romanos en la zona.
Posteriormente, la ciudad fue dominada por los musulmanes y se sabe que el Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar libró un par de batallas significativas en esta zona.
La ciudad pasó a manos cristianas alrededor del año 1230 con Jaime I y tuvo importancia y esplendor como sede de la realeza por su posición estratégica entre los reinos de Aragón, Cataluña y Valencia.
Esta historia tan rica, de dominación, reyes y batallas medievales fue dejando sus huellas y allí se construyó uno de los castillos más importantes del territorio y una villa en donde se encontraban plateros, orfebres, ceramistas o tejedores entre otras profesiones.
Desde el punto de vista turístico, además de la riqueza monumental de la ciudad, cada seis años se realizan unas fiestas de devoción a la Virgen que se conocen como el Sexenni, en donde además de las procesiones populares, bailes y escenificaciones, la ciudad se engalana con los tapices murales, realizados con papel rizado y en comunidad por todos los ciudadanos desde meses antes en un laborioso trabajo artístico.
Como lugares de interés, además, se puede visitar la Basílica de Santa María, el Palacio del Gobernador, el Convento de San Francisco, las Torres de San Miguel, el Museo del Sexenni y el Museo de los Dinosaurios, donde se encuentra una réplica a escala del iguanodon, un dinosaurio que habitaba en esta zona.
Si te gusta sorprenderte, no tienes más que caminar sin rumbo fijo por sus calles y disfrutarás de un pueblo que parece extraído de una ilustración medieval.
Si vas con niños, cerca de la ciudad (junto al río Bergantes) puedes encontrar también un parque de atracciones con tirolinas, puentes colgantes y un montón de aventuras emocionantes para ellos.
Es digna de destacar también la gastronomía de la región en donde podrás deleitarte con sus quesos de oveja y de cabra, miel y dulces típicos como “els flaons” (una exquisita empanadilla de almendras y requesón local). Las carnes asadas, guisadas y horneadas con especias, almendras y trufa, los embutidos y las cecinas, también son una exquisitez de la zona que no puedes dejar de probar.
Así que planifica tu escapada y disfruta de todo el encanto de este pueblo y de la comarca dels Ports.
En Congelados Dil somos fans de lo nuestro, así que seguiremos recorriendo los pueblos bonitos de Castellón y haciéndote sugerencias para que los descubras este verano junto con nosotros.