Durante las semanas de Cuaresma y luego Semana Santa, el consumo de bacalao experimenta, cada año, un notable incremeto. Y es que este pescado va ligado de forma directa a nuestras tradiciones. Y aunque no seas muy religioso, todas estas costrumbres han ido modelando la gastronomía, entre otras.
Durante siglos, los platos típicos de esta época han girado en torno a salazones, potajes de verduras y legumbres y algún rico dulce como los pestiños. Y de esos salazones, el rey siempre ha sido el bacalao por ser el pescado que mejor soportaba las condiciones de conservación en sal y por ello, el que mejor se podía transportar a zonas del interior, donde comer pescado fresco era muy difícil, por no decir imposible.
Por todo esto podemos decir que el tiempo de Cuaresma y Semana Santa, es tiempo de bacalao. ¿Conocéis la imagen tradicional de Doña Cuaresma? Se representa como una anciana algo encorvada con siete pies, uno por cada semana de penitencia, que en sus manos lleva una pieza grande de bacalao.
En las últimas décadas, y gracias a los modernos procesos de ultracongelación y a las innovaciones técnicas en la conservación de los alimentos, hemos aumentado de forma notable el consumo de bacalao congelado.
Así pues, el bacalao es el ingredente estrella de muchísimos platos que vamos a cocinar estos días en nuestras casas. Y como hemos dicho, gracias a la ultracongelación, sus formatos y versatilidad son muy amplios.
Y queremos hacer especial hincapié en en los lomos y filetes de bacalao de Islandia, considerado el mejor del mundo.
Y es que justo aquí, en Islandia, se encuentran los caladeros más ricos del océano Atlántico. Esto se debe a las condiciones inigualables que generan las corrientes cálidas y frías que confluyen y que favorecen la presencia y abundancia del pláncton. Pero de esto hablaremos en futuros posts.
Ahora, disfruta y saborea las mejores recetas con bacalao, que como te hemos dicho, son casi infinitas: al pil-pil, al horno, en tortilla tortilla, con tomate, en arroz, como relleno de pimientos, en buñuelos, a la vizcaina, en potaje de vigilia…