En restauración, el cambio de estación se traduce en cartas más ligeras y frescas, con elaboraciones menos pesadas y una mayor presencia de vegetales, pescados y productos que aporten color y sabor sin resultar excesivos. Los productos congelados, bien seleccionados, son aliados clave para diseñar una carta primaveral rentable, y sorprendente. Aquí te damos algunas claves para crear tu nueva carta con éxito.
En los meses de primavera, el buen clima invita a salir más y las cocinas de los restaurantes se llenan de actividad. Por eso, contar con productos que ya vienen listos o semielaborados permite ofrecer platos sofisticados sin aumentar tiempos ni complejidad. Por ejemplo, un tartar de salmón o de vieiras se puede presentar en minutos, aliñando con toques cítricos o una vinagreta de mango, y queda perfecto como entrante fresco y elegante.
Del mismo modo, un tiradito de salmón o de atún con salsa wakame es ideal para aportar color y frescura a la carta, combinando tendencias orientales sin necesidad de cocinar.
Los productos de alta gama congelados permiten sumar estrellas a tu carta sin complicar tu cocina. El bloc de foie gras de pato, las esferas de atún o salmón o incluso los muslos de pato confitados pueden protagonizar platos principales o entrantes con una presentación creativa y un margen rentable. ¿Una idea sencilla? Servir el foie sobre tostadas de pan brioche con mermelada de frutos rojos, o presentar una tapa novedosa, consistente en esferas de salmón y atún.
Una carta de primavera debe ofrecer opciones ligeras pero con personalidad. Los entrantes juegan un papel clave en esa primera impresión. Incorporar opciones como los dados de queso en tempura, los twisters o piruletas de langostino, o los saquitos rellenos de cabra con verduras, carrillera, o brandada de bacalao permite marcar la diferencia con elaboraciones sorprendentes y sabrosas que no requieren trabajo adicional en cocina.
En primavera el pescado se convierte en protagonista. Apuesta por variedades como el salmón, la merluza jumbo, el roll de lenguado, o el más original mahi mahi, que puedes preparar en papillote o al horno, y acompañar con espárragos enteros, un gratinado de patata y trufa o una berenjena asada para completar el plato. Los langostinos Vanamey o las zamburiñas también son aptos para distintas preparaciones e ideales para salteados, ensaladas templadas, o brochetas.
Para completar la experiencia, los postres deben estar a la altura. La línea de congelados dulces permite ofrecer postres de calidad constante, sin tener que invertir en repostería propia. El mini tiramisú cuadrado o la tarta tatin de manzana son clásicos que siempre funcionan, mientras que el café gianduja o el Le Truffon aportan ese toque único que endulza el final de tu carta.
¿Necesitas ayuda para incorporar estos productos a tu carta? Ponte en contacto con nosotros ¡Estaremos encantados de asesorarte!