La caballa es un pescado azul de la misma familia de los atunes (escómbridos) que aporta una gran cantidad de nutrientes y está al alcance de cualquier bolsillo.
Vive en aguas del Atlántico en las costas de EEUU y Canadá, pero también es habitual encontrarla en el Mar Cantábrico, Océano Atlántico (en las costas de Galicia), el Mar Mediterráneo o el Mar Negro.
Su tamaño ronda los 30 cm y los 300 grs. aunque existen ejemplares que llegan a los 50 cm. De cuerpo plateado azulado atravesado por ondas negras, tiene una carne densa y sabrosa lo cual la convierte en una fuente de proteínas de gran calidad. En cuanto a su valor calórico, si consumes una ración de 100 grs. estarás tomando aproximadamente 180 calorías.
Entre sus bondades podemos mencionar gran cantidad de minerales, vitaminas y ácidos esenciales.
Posee minerales como el fósforo y el magnesio, buenos para el funcionamiento del cerebro, los intestinos y el sistema nervioso. También nos aporta potasio, yodo y selenio, responsables del equilibrio del agua en nuestras células, el buen funcionamiento de la tiroides o el metabolismo de las grasas.
Sus grasas aportan omega 3, unos ácidos grasos que como ya sabes, son adecuados para el sistema cardiovascular, que disminuye los triglicéridos y el colesterol “malo” LDL ayudando a prevenir la formación de trombos en la sangre.
Entre sus vitaminas encontramos las liposolubles como la A y la D y algunas del grupo B aunque en cantidades poco relevantes (excepto la B12 que sí es reseñable). Las primeras promueven la absorción del calcio y le ayudan a fijarlo al hueso y también colaboran en la reparación de las mucosas, la piel o los tejidos del cuerpo. Contribuyen también a aumentar la resistencia del cuerpo frente a las infecciones, a desarrollar el sistema nervioso y a mejorar la visión nocturna entre otras.
También contiene vitamina E que tiene un gran poder antioxidante.
La única excepción que puede considerarse con respecto a su consumo es su alto nivel de purinas, que la hacen poco adecuada para personas que padecen gota, ya que el organismo las convierte en ácido úrico.
La caballa se utiliza mucho para preparar escabeches y marinados que luego se pueden integrar a ensaladas o te pueden sacar de un apuro cuando necesites cenas rápidas y sencillas.
También la puedes consumir al horno, a la plancha, cocida al vino blanco, al papillote o incluso ahumada.
Hoy te damos una sugerencia de preparación:
Se puede servir con una porción de arroz o de patatas como plato principal.
En Congelados Dil sabemos de la riqueza nutricional de este pescado y de las mil opciones que te da en la cocina, por eso ponemos a tu disposición este excelente producto, proveniente del Atlántico Noreste y ya desespinado para facilitarte su uso en tus recetas.