La cadena de frío es el proceso por el cual mantenemos congelados los alimentos, desde su producción o industrialización hasta su consumo. La temperatura de congelación debe ser constante para que los productos no pierdan propiedades y no se echen a perder.
Cuando se congela un producto se inhibe el crecimiento de microorganismos, pero no se destruyen las bacterias, de manera que si se rompe la cadena, estas pueden comenzar a multiplicarse, iniciando así la descomposición del alimento, que no solo le hará perder calidad, sino que también pondrá en riesgo nuestra salud. Una vez que se inicia este proceso de descongelación, ya no hay marcha atrás: se altera la calidad de los alimentos y se reduce el tiempo de conservación.
Esa temperatura constante debe mantenerse en todas las fases de manipulación del producto: desde las fases iniciales de producción y tratamiento, pasando por el transporte y almacenamiento en cámaras frígoríficas, hasta la distribución a los puntos de venta y el consumidor final. En Congelados Dil garantizamos todos estos cuidados con nuestros productos ya que no queremos ver alterada su calidad para que llegue a nuestros clientes con todo su sabor y propiedades intactas.
Es muy difícil establecer si se ha roto la cadena de frío, pero te damos algunos consejos que te pueden orientar: Si ves escarcha o cristales de hielo en los envases, eso indica que se ha producido una descongelación, que puede haber sido mínima, pero ya indicaría esa interrupción de la temperatura constante de congelación. Cuando sube la temperatura de un producto congelado, éste pierde agua y si se vuelve a congelar, se transforma en escarcha o hace que se peguen los alimentos entre sí, formando bloques apelmazados. También podría ser un signo de descongelación, que hubiera zonas más blandas en el producto o que al sacarlos para descongelar este proceso fuera muy rápido. Normalmente, un producto correctamente congelado a -18º no debería descongelarse antes de 90 minutos (ten en cuenta que este tiempo es orientativo).
Para descongelar cualquier alimento, te recomendamos que lo hagas lentamente y en la nevera. Esto implica que tengas planificadas las comidas para que puedas pasar los alimentos del congelador al frigorífico el día anterior, pero te garantizamos que la calidad del producto se mantendrá mucho más si realizas este proceso poco a poco. No te recomendamos el método que utiliza normalmente la mayoría de la gente: colocarlo sobre la encimera y dejarlo a temperatura ambiente porque esto hace que primero se descongele la superficie generando una capa de agua que puede ser un caldo de cultivo de bacterias.
Si no has recordado pasar el producto a la nevera, otra forma correcta de descongelarlo sería pasarlo por el microondas a temperaturas muy bajas para que no se produzca cocción parcial. Una vez has realizado este proceso, es recomendable cocinarlo inmediatamente.
Y finalmente te sugerimos también otra forma de descongelación: pasarlo por agua fría envuelto de forma hermética. Este proceso también reducirá el tiempo de descongelación y será seguro, aunque te llevará un poco más de trabajo que el del microondas.
Recuerda siempre que un alimento que se ha descongelado parcial o totalmente no debe volver a congelarse para evitar posibles intoxicaciones.
Congelados Dil. Congelados Selectos desde 1967.