Ya llega el calor y el buen tiempo y reunirse con los amigos o la familia en la terraza o el jardín es una excusa ideal para hacer una barbacoa. En Congelados Dil tenemos todo lo que necesitas para prepararla.
Es innegable que hacer una barbacoa es una excelente forma de pasar un buen momento con los amigos/familia, ya que el tiempo que requiere su preparación es ideal para una buena charla.
Ya sea con una barbacoa de las portátiles con tapa que funcionan con carbón, o las tradicionales de jardín que te permiten asar con leña, es indispensable que cuentes con un producto de calidad para obtener el resultado perfecto.
En Congelados Dil tenemos carnes rojas y blancas de excelente calidad y con los cortes apropiados para este tipo de elaboración. Si te pasas por la zona de Productos de nuestra web, en el apartado Carnes verás que tenemos, desde los chorizos y longanizas para los entrantes, pasando por chuletas de cordero, pinchos morunos o de pollo, hasta los típicos churrascos de ternera, o incluso costillares enteros de cerdo, que a la brasa, dorados y crujientes, resultan una delicia para el paladar.
Si en cambio eres más de carnes blancas, puedes asar cuartos traseros de pollo, jamoncitos o alitas y combinarlos también con verduras asadas por ejemplo, unos espárragos o patatas, que con el toque ahumado quedan exquisitos.
Y no nos olvidemos de los pescados: las doradas, las lubinas, el salmón o el bacalao en piezas grandes resultan exquisitos a la brasa.
Hacer una barbacoa es todo un arte, así que si eres novato, te damos algunos consejos para que triunfes:
Si la materia prima es de calidad, (como es el caso con nuestros productos) ya tienes muchos puntos ganados para que el resultado sea bueno.
Puedes utilizar sal gruesa y chimichurri al estilo argentino (es una salsa con especias variadas, picante y emulsionada en vinagre y aceite) para aliñar las carnes y prepáralas mientras se va haciendo el fuego (si utilizas leña, claro).
Ten en cuenta que no son iguales los tiempos si cocinas con carbón, que si cocinas con leña, y que debes tener en cuenta los tiempos de cocción según el corte y grosor de los alimentos: no es lo mismo cocinar medio pollo, que unos pinchos morunos, una chuleta o una dorada. El grosor y características de la pieza te indicará los tiempos, pero está claro que unos cuartos o mitades de pollo tardarán mucho más que unas chuletillas finitas de cordero que estarán casi vuelta y vuelta.
Cuida no contaminar unos sabores con otros. Si vas a combinar, es preferible que sean carnes blancas y rojas (eso sí, reservando zonas distintas de la parrilla para cada una de ellas). Pero evita en todos los casos combinarlas con pescados porque la mezcla de sabores perjudicará el resultado.
Si vas a asar algo rápido como unas chuletas o unos chorizos y longanizas, necesitarás poca brasa y el asado será bastante rápido, así que te bastará con unas pocas ramas o trozos de madera (puede ser de encina, haya, roble u olivo).
Evita que la carne se ennegrezca: no cometas el error de poner las brasas demasiado rojas (espera a que se agrisen un poco) o de poner la carne en contacto con la llama. Esto hará que se ennegrezca por fuera y se quede cruda por dentro, así que ten paciencia y espera a que las brasas tengan el color adecuado y no pongas la parrilla demasiado cerca. Puedes controlar el nivel de cocción subiéndola y bajándola, pero siempre teniendo cuidado de no quemar la carne.
Si estás asando carnes rojas, unos chorizos o longanizas estarán listos antes que las piezas más grandes como los costillares de cerdo, por ejemplo. Así que aprovecha para utilizarlos como entrantes e ir saciando el apetito de los comensales, que seguramente estarán deseosos de probar la barbacoa en cuanto empiecen a sentir los aromas tan tentadores que emanan de ella.