Es un pescado azul muy rico en ácidos grasos Omega 3, lo cual lo convierte en el aliado ideal para nuestro corazón ya que reduce los niveles de colesterol y triglicéridos.
Además, tiene efectos anticoagulantes, antiinflamatorios y ayuda a reducir la presión sanguínea.
Entre los minerales que contiene, el más importante es el fósforo, pero también contiene potasio, selenio, hierro, yodo y magnesio. El yodo por ejemplo, contribuye al correcto funcionamiento de la glándula tiroides y el potasio a la actividad muscular.
Y entre las vitaminas, tiene algunas del grupo B como la B12, B6 y niacina, y otras como la E y D que favorecen la absorción del calcio.
Este tipo de vitaminas tienen un amplio espectro de beneficios sobre nuestra salud, entre ellos, mejoran nuestra piel y mucosas aumentando su capacidad regenerativa, fortalecen nuestros huesos y favorecen el desarrollo del sistema nervioso e inmunológico.
Como veis, es un pescado de pequeño tamaño que nos hace grandes aportes en nuestra salud.
Y aún no hemos mencionado lo ricas que están…A la plancha, fritas, en escabeche, en papillote, al horno...
Así que no perdamos tiempo y te damos una receta para que no tardes en incorporarlas a tu dieta. Elegiremos la última opción, la del horno, para así evitar los olores...así que no tienes excusa para no probar nuestra propuesta. ¡Manos a la obra!
Y así de sencillo es comer una buena ración de sardinas. Un plato muy típico y muy nuestro, ¿no os parece?