En verano apetecen las actividades y reuniones al aire libre y ¿por qué no reunirnos para preparar una riquísima barbacoa de pescados y mariscos? En el jardín o en algún espacio destinado a este tipo de reuniones, es una excelente opción.
Es una comida muy sana y ligera, un buen pretexto para compartir un rato de charla y darle un poco de variedad a nuestra dieta, ¡que las barbacoas no sólo son de carne!
En nuestra tienda encontrarás mil opciones que se adecuarán perfectamente a este plan: sardinas, boquerones, doradas, lubinas, filetes o lomos de salmón...o por qué no algunos mariscos y crustáceos como gambas, gambones, cigalas, mejillones, zamburiñas...Y si te atreves, también puedes utilizar moluscos como calamares, sepias o pulpo. Cualquiera de estas propuestas tendrá ese toque diferente que le aportan las brasas y el ahumado a los pescados, y que las hace tan sabrosas.
Así que te proponemos que te pongas manos a la obra.
A diferencia de las carnes, las barbacoas de pescado requieren algunos cuidados especiales porque las piezas son pequeñas, o muy delgadas, y son un poco más difíciles de manipular que las carnes.
Teniendo eso en cuenta, debes organizarte previamente y asignar un tiempo a la preparación previa: por ejemplo, si vas a preparar gambas, sardinas, moluscos o peces pequeños, la tarea puede ser más sencilla si los colocas en espetos o palillos de brocheta (aunque puedes hacerlo sin ellos, pero tal vez tardes un poco más en darles la vuelta cuando estén en la parrilla).
En cuanto a los pescados azules como salmón, salmonetes o caballa, puedes asarlos enteros o en el caso de los primeros, en tacos y también preparando brochetas. Tienen alto valor nutricional y ya sabes que sus ácidos grasos omega 3 son muy saludables y además le aportarán jugosidad al asarlos. En algunos casos puede ser recomendable colocar un papel de aluminio entre el pescado y la rejilla para que se pueda dar vuelta con facilidad. Este consejo te puede venir bien sobre todo en el caso de las raciones que ya vienen preparadas y son más pequeñas. De esta forma evitarás que al darlo vuelta, se parta en trozos y caigan sobre las brasas.
Es posible que si quieres asar almejas, mejillones o zamburiñas, tengas que utilizar una parrilla adicional que tiene un enrejado más fino (también para evitar caídas inesperadas sobre el fuego).
También es importante no pasarte con los tiempos: igual que en el caso de las carnes, debes procurar que todas las piezas que pongas en la parrilla sean de un grosor parecido, para que se cocinen al mismo tiempo. Si te pasas, los pescados quedarán demasiado secos, así que no hay que descuidarse, para que estén el tiempo justo.
En relación a los adobos, dependerán del pescado: aquellos que cocines en piezas enteras, puedes colocarles rodajitas de limón en algunos cortes transversales. O si son mariscos, bastará con sal gruesa y unas gotas de aceite de oliva o limón. O si prefieres asarlos a un estilo más oriental, puedes preparar un adobo con soja y aceite de sésamo.
Cualquiera de las opciones será sencilla y deliciosa, ideal para el verano.