Antes que nada debemos diferenciar entre toda la fauna marina, cuáles son los mariscos (por si aún queda algún despistado en la sala): son todos los animales marinos invertebrados, especialmente los crustáceos y los moluscos.
Crustáceos son los que tienen caparazón, como las gambas, bogavantes, cigalas, galeras, bueyes de mar...y moluscos son los que tienen el cuerpo blando, no segmentado, protegido por una concha como los mejillones, navajas o zamburiñas (aunque también pueden no llevarla, como las sepias).
Sin duda es un alimento muy apreciado en nuestra gastronomía y recurrimos a él siempre que queremos dar un toque festivo a nuestros platos o simplemente darnos un gusto especial. Y eso sin mencionar que en verano, es la estrella de muchos chiringuitos de costa: almejas, navajas, mejillones son tapas típicas que acompañamos con una cerveza fresquita.
Y es que marisco no solo rima con fiestas, sino que también rima con verano, con playa y con vacaciones.
Lo consumimos de la manera más variada y las recetas para prepararlos son infinitas, pero se caracterizan porque el resultado es muy sabroso y nutritivo. Es que no hay quien se resista a una buena sopa de mariscos, una mariscada, unas almejas a la marinera o unas gambas a la plancha.
Y por si aún quedara alguna duda, ten en cuenta que son los tesoros del mar por sus grandes valores nutricionales y bajo nivel calórico.
Aportan proteínas, omega 3, vitaminas A, B y E, y minerales como el yodo o el selenio.
Las primeras aumentan la masa muscular (¡atención deportistas!), los omegas previenen enfermedades cardíacas mejorando el funcionamiento del corazón, el yodo favorece el correcto funcionamiento de la tiroides y las vitaminas del grupo B o el selenio, el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. En el caso de los mejillones, sus altos valores de hierro lo hacen adecuado para la dieta de mujeres entre 20-50 años que necesitan un mayor aporte de este mineral que los hombres.
Si estás a dieta, o intentas mantener una dieta más saludable para tí y tu familia, son una elección ideal ya que tienen muy bajo nivel calórico: hablamos de menos de 100 calorías por ración (según como lo hayas preparado, claro). Para que te des una idea más concreta: una ración de gambas de 100 grs. está formada por un 70% de agua y aporta alrededor de 96 calorías.
El único punto a tener en cuenta, para las personas hipertensas, es que pueden tener altos valores de sodio y moderados valores de colesterol, por lo que es recomendable consumirlos prestando atención a los mismos.
Sin embargo, podemos decir con toda tranquilidad que consumir pescado y mariscos varias veces por semana no solo es seguro, sino que es altamente recomendable, ya que así lo indica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria. Esta misma agencia indica también que mejillones, langostino o pulpo (en el caso de los moluscos) tienen muy bajo contenido en mercurio y son muy saludables.
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